sábado, 21 de marzo de 2009

Rorschach



Rorschach (Walter Kovacs), un ejemplo extremo de absolutismo moral, es invariable en su respuesta ante la maldad: debe ser castigada sin importar lo que cueste (aunque en su diario admite que simplemente hace "lo que debe hacerse"). Irónicamente, afirma que no existe un significado o absoluto moral que nos sea impuesto, sino que son todas creaciones de la mente del individuo. Su oposición intransigente ante el crimen es comparable con su falta total de empatía hacia los criminales, a quienes él trata como no-humanos; su desprecio por las leyes convencionales, los gobiernos y la policía provocan que se vuelva un vigilante, ya que piensa que la ley no hace lo suficiente por combatir el crimen. Rorschach muestra poco respeto por la "moral convencional" y está dispuesto a tomar medidas drásticas para alcanzar sus metas, como por ejemplo la tortura e incluso la ejecución de los criminales. Su actitud de "juez y jurado" unida a su lectura del The New Frontiersman ponen en claro que valora los puntos de vista que sostiene la sociedad en general; sin embargo, castigar el crimen es lo único relevante de su cruzada personal y la única cosa que expresa. Rorschach está resuelto a no pasar su vida como un espectador y, al igual que a Batman, el crimen lo ha llevado a convertirse en un cruzado. Además, su expreso disgusto hacia los homosexuales y hacia la figura femenina implica que él mismo podría tener cuestiones sexuales sin resolver que canaliza por medio de una moralidad extrema.

En el caso de Rorschach, el asesinato de Kitty Genovese (y la inacción de sus vecinos) fue lo que lo inspiró a luchar contra el crimen. Kovacs utiliza una máscara creada a partir del retazo de un vestido que él cree perteneció a Genovese; el distintivo patrón blanco y negro cambiante de la máscara se debe a que la tela fue creada por el Dr. Manhattan. La clara división entre blanco y negro de la máscara es un reflejo de la mirada absolutista de Rorschach: las cosas son buenas o malas, blancas o negras; no existe un punto medio, un "área gris". Sin embargo, él era un aventurero enmascarado más, feliz de que el sistema legal se ocupara del castigo a los criminales, hasta que en una de sus investigaciones descubrió el brutal asesinato de una niña. El secuestrador de la pequeña la había cortado en pedazos y alimentado con ellos a dos pastores alemanes. Este acto horripilante encendió la ira de Rorschach, quien, no satisfecho ya con detener a los criminales, decidió que también impondría su castigo. Este momento es descrito como el momento en que Walter Kovacs murió y nació Rorschach. Las leyes ya no le importaban y fue el único aventurero enmascarado que siguió operando sin la sanción del gobierno tras la aprobación del Acta Keene. Su opinión del Acta se resumió a matar a un conocido violador al que luego dejó enfrente de una comisaría con una nota en cadáver donde se leía "¡NUNCA!"

viernes, 20 de marzo de 2009

Silk Spectre II

Alguien vio el detalle en la presentacion, cuando Nite Owl I salva a los padres de Bruce Wayne?



Laurel (Laurie) Juspeczyk es una heroína reluctante que fue lanzada en su carrera por voluntad de su madre, la primera Espectro de Seda, quien había sido una reconocida combatiente del crimen antes del nacimiento de su hija. Pese su resistencia inicial, Laurel comienza una relación amorosa con el Dr. Manhattan. A lo largo de la historia, ella se disgusta cada vez más con el distanciamiento del Dr. Manhattan de la humanidad y, tras su ruptura, el Dr. Manhattan abandona la Tierra. En el final, ella ocupa un papel central haciendo que Manhattan se dé cuenta del valor de la vida humana. Laurel también se involucra románticamente con Dan Dreiberg, el segundo Búho Nocturno.

jueves, 19 de marzo de 2009

Who watches the watchmen?



The Comedian

El Comediante es el único miembro de los Justicieros que también estuvo asociado a los Minutemen, a excepción del Capitán Metrópolis. Posee una mirada muy cínica y nihilista sobre la vida y cree que la mayoría de los individuos son incapaces de afectar la realidad geopolítica del mundo. A menudo, el Comediante es motivado por sus propios deseos, y tiende a trabajar solo a menos que los motivos de otros sean similares a los suyos. El Comediante, un posible sádico, suele dedicarse a actividades violentas como la violación, algo imperdonable que intentó (y falló) una "única vez" y que Rorschach describió como un "lapsus moral". Actuando como agente del gobierno durante la guerra de Vietnam, fue atacado y herido por una vietnamita embarazada (de su hijo, según se sugiere implícitamente); furiosa al escuchar que el Comediante pretendía abandonarla cuando regresara a los Estados Unidos, ella le cortó el rostro con una botella rota. En represalia, el Comediante la asesinó (y al niño nonato) de un disparo, con el Dr. Manhattan de testigo. La herida del Comediante le dejó una gran cicatriz que le cruzaba la mejilla derecha desde la comisura de la boja hasta el costado de su ojo derecho.

El Comediante quiso abusar sexualmente de Sally Jupiter, la primera Espectro de Seda, y parece haber tenido luego un romance con ella durante el cual engendró una hija, Laurie, la segunda Espectro de Seda.

Al principio, su accionar "moralmente correcto" al combatir el crimen contrastaba con su personalidad abrupta y cruel, que lo presentaba como una persona carente de empatía hacia los demás. Sin embargo, y a raíz de su descubrimiento de la "isla alienígena" de Ozimandias, parecería que el Comediante no es alguien totalmente egoísta y egocéntrico, sino alguien preocupado por el bienestar de la mayoría. Su conducta podría ser un signo de la creencia en el utilitarismo, indicando que, en el caso de la guerra de Vietnam, su violencia estaba justificada (en su cabeza) ya que actuaba en representación de su gobierno y su país.

Rorschach, en medio de su investigación de la muerte de un sujeto llamado Edward Blake, descubre que Blake era la identidad secreta del Comediante.

Según Rorschach y el Dr. Manhattan (capítulo 2: "Amigos ausentes"), Blake no era exactamente un utilitarista ni un nihilista, sino alguien que podía ver los hilos que nos manejas y creía que el mundo era un escenario o una broma, por lo que decidió convertirse en una parodia, un reflejo de la vida, un "Comediante". Siendo el único que comprendía al mundo con tal claridad, estaba solo. «Pero no hay refugio. Y el futuro nos mira como un tren expreso. Blake comprendía. Lo trataba como una broma, pero comprendía. Vio las grietas en la sociedad. Vio a los hombrecitos enmascarados trantando de sujetar todo en su lugar. Vio el verdadero rostro del siglo XX y optó por transformarse en un reflejo, una parodia. Nadie más reconoció la broma, así que estuvo solo.»

domingo, 8 de marzo de 2009

Ya distingo en el fondo del valle sus torres bermejas, como si salieran de entre llamas.

"Por mí se va a la ciudad del llanto; por mí se va al eterno dolor; por mí se va a la raza condenada...¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!".



Así se lee en el dintel de la puerta del Infierno. Entrar al mundo de las tinieblas supone conocer los suplicios que esperan a quienes se han alejado de la buena senda, el camino de Dios.



Noveno circulo: Para los traidores. Comprende cuatro recintos. Antes de llegar a él, hay un pozo rodeado de gigantes. Anteo lleva a los poetas al fondo del noveno círculo. En el noveno círculo y último, están los gigantes, masas brutales e inertes que son sepultados en la tierra, confundidas con torres. Dentro de él hay un pozo de cuatro zonas distintas oprimidas por hielos gruesos, en él se encuentra el constructor de la torre de babel que impidió al mundo hablar la misma lengua. En el centro de la tierra, entre hielos que envuelven las sombras, esta Lucifer con medio cuerpo fuera de la superficie glacial, masticando a Judas como juguete de plástico.

lunes, 23 de febrero de 2009

Sonriente Oscar



Ganó quien debía ganar.
Capítulo cerrado.
The Joker Won!!!


Y continuando con los Oscar, acá están las ganadoras en varios géneros que fueron eliminados de la ceremonia por falta de tiempo.

Pelicula más pedorra:
HIGH SCHOOL MUSICAL 3

Peor guión escrito por un mono con daño cerebral:
HIGH SCHOOL MUSICAL 3

Pelicula cuyo rollo debe ser quemado y olvidado:
HIGH SCHOOL MUSICAL 3

Como vemos, nuestros votantes la tuvieron fácil este año. Por suerte, esta película para descerebrados, huecos e inmaduros, nos simplificó la elección

miércoles, 18 de febrero de 2009

martes, 17 de febrero de 2009

Passenger



Caminábamos por las calles de una ciudad a la que reconocí de inmediato, pero no a la cual no quise darle un nombre. Apurados. Mi jefe tenía cierta urgencia por cumplir con la misión. Recorrimos las calles cercanas a la plaza, buscándola. Nos invadían letreros coloridos, publicidades llamativas, todas en cientos de tonos que se volvían enfermizos a la vista, arremolinándose sobre nosotros. Hablar de los colores me llevaría horas, tal vez días, porque era tal su importancia, que no mencionarlos, haría menos verdadera – al menos para mí – a la historia.

Decidimos separarnos en una esquina, no mucho después de haber iniciado la búsqueda. Recuerdo un buzón, y un toldo verde sobre nosotros. – La fábrica de dulces – me dije a mí mismo. Mi jefe dobló en esa misma esquina, y allí lo perdí de vista. Viajé por las galerías, que se conectaban unas con otras, interminables. Los brillantes tonos siempre girando sobre mi cabeza.
Llegué a un restaurant. Me sentí impulsado a ingresar, escrutando a los presentes con una dura mirada. Segundos más tarde, me hallo en la estrecha cocina, casi saliendo del lugar, desesperanzado, en un incómodo pasillo, cuando noto por primera vez su presencia. Esa presencia que había aprendido a olvidar y maldecir. Ella no escapa. Se mantiene en su lugar, mientras me acerco, con un caminar pausado y amenazador.

- Sabía que vendrías – Dijo desganada.
- Tenía que despedirme -, respondí sin mirarla.

No puedo recordar mucho de lo que sucedió a continuación, ni el resto de la conversación, pero si logré perpetuar ese sentimiento de saber con fría y cruel certeza que ella no significaba nada. Era una bolsa de carne y huesos, imperfecta por donde se la mire. Hueca, vacía. No era una persona, sino un contenedor de cosas que fueron, y jamás volverían a ser.
Nada más.

Fue como si se desmaterializase frente a mí. Eclipsada hacia la nada, oscura y dispersa. Estuvo, respiró, e intercambiamos palabras, con la coherencia que puede tenerse con alguien tan anómala como ella. Y así se desvaneció. En tan solo un segundo, ya no estaba allí. Analizando los eventos, descubrí que solo existía en mi mente, y que mi memoria se había encargado de expulsarla casi de inmediato.



Me descubrí caminando, solo, hacia el conocido edificio de hierro y cemento, el cual no mencionaré. Me tomé unos segundos para admirar el paisaje, enorme, abarcando la totalidad de mi campo visual. Los colores asfixiantes habían desaparecido, dando paso a tonos mas reales. En el centro, un gigantesco rectángulo de pasto, verde y brillante, con frondosos árboles, bancos blancos y gente divirtiéndose. A sus límites, se erigían como vigilantes, los edificios más grandes que haya visto, desproporcionadamente anchos, aunque con una altura no menor a los 30 pisos. Noté ventanas, cientos, miles; celestes, reflejando los afables tonos del cielo más claro que mis ojos hayan disfrutado alguna vez.

Entré, y me esperaban. Como siempre. El encargado del ascensor me llevó hasta mi piso, sin preguntarme donde me dirigía. Yo conocía a este hombre, sólo que no podía recordar su nombre. El ascensor era espacioso, tal vez demasiado para los existentes en el mundo real. Metálico, negro, imposible de olvidar, de una manera algo aterradora. Un conjunto de elementos que el ser humano todavía no había tenido la capacidad de diseñar.
Llegamos, y abandono al hombre y su ascensor futurista.
Avanzo por un estrecho corredor, guiado por mis instintos, hacia el lugar donde debía llegar. Donde pertenecía. Algo en mí estaba programado con minuciosidad, y me encontré allí, nuevamente sin saber como había aparecido en esa habitación. La luz no era abundante, ya que no había ventanas, y por primera vez, me sentí extraño en ese lugar que me había sido tan natural.

Estaba adentro.
Una por una, traté de ubicar las caras, enfocándome sobre cada una de ellas. Rostros sin importancia, producidos en serie, opacos y sin vida.
Casi al abandonar mi búsqueda, descorazonado, me encuentro con una cara familiar. Nuevamente, lo conocía, pero no tenía un nombre para poner con su rostro. Pero alguien más estaba allí. Y giré hacia ella, mientras me sentaba en el fondo de la habitación, justo a sus espaldas. Había notado ese cabello rubio con anterioridad, esa expresión por la que yo habría destruido el mundo, en caso de ser necesario, para volverla a encontrar. Ella era la cara que siempre había necesitado. No se lo dije, pero ella aprendía rápido. Y ya lo sabía. Sabía todo sobre mí. Sobre mí, mis cicatrices profundas, mi sonrisa que buscaba imitar la de un ser humano normal.

No tuvimos que hablar demasiado, nos entendimos, y decidimos escapar de allí, para ver la gigantesca plaza, los altos edificios, y la luz del Sol. Bajamos por la zona de servicio, ya que recuerdo caños, conexiones y tubos, oxidados, trabajando al máximo. No se como lo logramos, ya que allí no había escaleras, y era virtualmente imposible el descenso de piso a piso, a no ser que utilizáramos los horribles ascensores gigantes. Porque todo era desmesurado allí. Nada tenía sentido, ni tiempo. Solo nosotros.

Llegamos abajo, y admiramos juntos, por primera vez, la inmensidad del paisaje frente a nosotros. Nadie podría detenernos. Me perdí en los árboles, el cielo, y en ella. Se veía diferente. Ahora, su cabello era negro, abundante y peinado prolijamente hacia atrás. No importaba. Yo sabía que era la misma de siempre. Se veía más alegre. Llena de vida.
Algo se acercaba en la esquina, brotando ruidosamente entre tanto urbanismo, a toda velocidad. Un fantasma blanco, pegado al piso. Era un auto, y lo reconocí de inmediato. Era mío.

Mi jefe iba aferrado al volante de madera y metal, y se detuvo frente a nosotros.
Nos subimos apurados, aunque nadie nos perseguía. Éramos los dueños de todo lo que allí se encontraba. Ella estaba sentada atrás, del lado derecho, apoyando su cabeza en el panel bajo la ventanilla, con una gran sonrisa. Inocencia, pureza y elocuencia. Yo iba adelante, y giraba para hablarle secretamente. Nos reímos, mientras el inmaculado espectro nos llevaba, pasando por debajo de puentes y cruces de edificios que se comunicaban entre sí. Como nosotros, entre los asientos de cuero negro. Mi impresión final fue que ella quería asomarse, sacar la cabeza por la ventanilla. Jamás detenerse a mirar atrás, por nada ni nadie…

Y ver el mundo que yo le mostraría.
Y nunca dejar de reír.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Whatever doesn't kill you...



Eso es todo? 3 hombres?
2 más en el techo..
5 partes son suficientes!
6 partes! No olvides al que planeó el trabajo!
Cree que puede no aparecer y recibir una parte?

SE PORQUÉ LO LLAMAN GUASÓN!!!!

lunes, 2 de febrero de 2009

Verla en IMAX.. No tiene precio!



Desde el fuego azul, hasta quedar colgado del Edificio Prewitt, visto en pantalla gigante con todos los detalles! Distinta sala, aplausos en las mismas escenas.. "I believe that whatever doesn't kill you, simply makes you.. STRANGER!" y "TADAAA! It`s gooone!" Increíbles las escenas de la ciudad desde el aire!

miércoles, 28 de enero de 2009

El tema de las cicatrices

El fuego todo lo quema, pero el viento, se niega, trayendo recuerdos que la mente prefiere olvidar. Pero con las manos quemadas, como un corazón olvidado en una antigua caverna.

La pesada lluvia descansa sobre papeles rotos y mojados, memorias de lo inexistente, de lo forzado a mantenerse en la oscuridad.